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La corrección política mata



En la Revista del diario La Nacion del día de hoy, Santiago Bilinkis, a quien la revista sindica como "emprendedor y tecnólogo" (??) escribe una nota en la que con una liviandad apabullante (y para mi  indignante) alegremente, y en unos pocos párrafos, nos regala la solución a -nada más y nada menos que- el problema económico.

Pero ¿cómo?... ¿cómo, concretamente, este emprendedor y tecnólogo nos soluciona la vida de un plumazo, un domingo de Marzo... ?

El primer "problema" que menciona es el que surge de la bula dictada por el Banco Mundial (organismo supraestatal superpoblado de burócratas de lujo) indicando que Argentina "lidera el mundo en proporción de empleos en riesgo de ser reemplazados por software y robots", a lo que el emprendedor y tecnólogo responde con sorna "Al fin somos líderes en algo!". 

La sorna se debe a que, con una visión miope y cortoplacista, el emprendedor y tecnólogo pierde de vista que la automatización de las tareas bien lejos de ser desventajoso para la humanidad, es la autopista por la que circulan los grandes avances, no sólo tecnológicos y científicos, sino sociales.

Es claro que Bilinkis nunca leyó a Frédérique Bastiat (1801-1850) quien en su corta pero fructífera vida explicó, ya por aquel entonces, la falacia de la "ventana rota", por ejemplo, en su maravillosa obra "Lo que se ve y lo que no se ve". 

El Banco Mundial está mostrando lo que se ve. Se multiplican las tareas automatizadas, la gente se queda sin trabajo, luego, eso es muy malo. Pero lo que no se ve, o al menos lo que el emprendedor y tecnólogo no ve, es que la automatización implica un aumento en los niveles de capitalización de una sociedad. Seguramente un armador de autos se quedó sin trabajo cuando Toyota, Ford, Fiat y las grandes automotrices, por ejemplo, automatizaron la fabricación y ensamblado de autos. Pero esa automatización, con el tiempo, dio lugar a trabajos y empleos mucho mejor remunerados, más especializados, con niveles de salario que hacen muy poco atractivo formarse y trabajar para posiciones que no demanden esa capacitación y esa especialización.

El armador de autos, tal vez pierda su trabajo como tal, pero nada indica que no consiga otro con un mejor salario, o mayor satisfacción personal. ¿Que es poco probable? Seguramente así lo vean el tecnólogo y emprendedor, porque estarían mirando el corto plazo.

Lo que no se ve, además, es la increíble mejora en la calidad de vida de cientos de personas que, debido a la baja de costos que viene de la mano de la automatización, pueden acceder a un auto. Pero, seguramente para el emprendedor y tecnólogo esto es poco importante porque los beneficiados serían los "adinerados". Nuevamente, perdería de vista que con la producción manual, efectivamente sólo los adinerados podrían acceder a un auto. Con la automatización, los precios de los autos bajarían y muchos empleados de otras industrias podrían hacerlo.

En otro punto de su irresponsable artículo, Bilinkis se saca el sombrero ante el economista más acomodaticio que se conoció en la historia reciente de Occidente. Un economista que guiado por su soberbia (personal e intelectual) se convirtió en el heredero en la línea de sucesión que viene de Platón, Hegel, Marx hasta arribar a él... John Maynard Keynes.  Y esto último lo admite el mismo Bilinki al decir


"1) Por un lado, Keynes veía que parte de la solución al problema de la escasez incluía una reducción del deseo humano por los bienes materiales. "Cuando la acumulación de riquezas ya no tenga importancia social (.) podremos dar a la motivación por el dinero su verdadero valor." En su visión, el amor al dinero como fin en sí mismo y no como medio sería visto como "una conducta desagradable"."

La intención de acumular riquezas es innata al ser humano. En un extremo podemos encontrar los Kirchner, los Castro, los Lula, los Idi Amin y varios otros dictadores africanos. En el otro, la cajera del supermercado Coto que una vez me atendió y se quejó, a viva voz, porque el impuesto a las ganancias la privaba de casi la totalidad de su aguinaldo. Pero, lógicamente, en el diccionario de corrección política a la que el emprendedor y tecnólogo adhiere es terriblemente malo pretender "acumular riquezas". Me pregunto cómo congenia él esta contradicción entre esperar la llegada del "hombre nuevo" marxista y su condición de "emprendedor".


Su nota transpira admiración fanática por Keynes:

"Con una visión impresionante, John Maynard Keynes previó este cambio en el rol del trabajo en nuestra vida hace más de 80 años. En un impactante ensayo titulado Posibilidades económicas para nuestros nietos, escrito en 1931 en medio del desastre de la gran recesión, Keynes pronosticó para cien años después un mundo donde la humanidad hubiera solucionado "el problema económico", garantizando a todos un estándar de vida muy elevado y la reducción o eliminación lisa y llana de la necesidad de trabajar. Fue el primero en pensar que tal vez el problema de la escasez que define el campo de acción de la economía podía ser una fase temporaria en la historia de la humanidad"

Indigna ver cómo se escriben livianamente falsedades, en publicaciones tan importantes como La Nación Revista. 

A ver, Sr. emprendedor y tecnólogo.... el primero en identificar a la escasez como el problema originario de la economía y las ciencias económicas fue Adam Smith, quien en 1776, con una visión impresionante, identificó a la escasez como EL problema económico, en su impactante ensayo "Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones", . Pero también aportó soluciones. Sin lugar a dudas esa escasez podría, definitivamente "ser una fase temporaria en la historia de la humanidad" en la medida en que LA DIVISIÓN DEL TRABAJO se extendiera, se ampliara y llegara a altos niveles de especialización. Y esto último, se logra, por supuesto, con un mercado extendido, compuesto por mucha gente produciendo e intercambiando libremente sus superávit de producción, sin importar si estas personas son "pobres" o "ricos". Le recomiendo al emprendedor tecnólogo, enfáticamente, su lectura, la que si le parece muy extensa y aburrida podría limitar al primer capítulo en el que Adam Smith se lo explicaría fácilmente con el ejemplo de la fábrica de alfileres.

Como todo buen fanático que se precie, Bilinkis hace una exégesis de Keynes y nos dice que

"Cuando Keynes hablaba de las posibilidades que vislumbraba para sus nietos y su chance de vivir en abundancia, hablaba de nosotros"

Se olvida que fue Keynes, quien enfrentado a las siniestras consecuencias a largo plazo del intervencionismo estatista que promovió dijo "En el largo plazo vamos a estar todos muertos". Sin embargo, el emprendedor y tecnólogo construyó en Keynes un "abuelismo" inconsistente con la falta de descendientes, su estilo de vida hedonista, cortoplacista, abiertamente bisexual y completamente lejano a las preocupaciones que padres y abuelos sufrimos por el futuro de nuestros hijos y nietos (que sí existen). Y no lo digo yo, sino un destacado historiador y profesor universitario, Niall Ferguson, en su libro "La Gran Degeneración".

Termina su nota levantando el dedo en el atrio de la corrección política, y conminándonos a

"construir un mundo de abundancia, moderando a la vez nuestro actual consumismo extremo, redistribuyendo el trabajo y el ingreso para erradicar la pobreza y mantener el propósito"

Entonces, he aquí mis preguntas para el emprendedor y tecnólogo.... ¿CÓMO? Cómo moderar el "actual consumismo extremo" (¿no lo beneficia en sus emprendimientos?) sin caer en la violencia de imponer al "hombre nuevo" marxista por la fuerza, y contra todas las inclinaciones humanas más básicas? Cómo redistribuir el trabajo y el ingreso? Quién tendría la suma del conocimiento, de la bondad y de la sabiduría para hacerlo con la justicia implacable de obtener lo que se obtiene por el mérito y el esfuerzo propios? ¿Estaría él de acuerdo con depositarme mañana mismo en mi cuenta $1000, o $10.000 o $100.000, de manera de redistribuir SU ingreso y alivianar MI pobreza relativa? Porque sin lugar a dudas soy sustantivamente más pobre que él. ¿Cómo un exitoso emprendedor y tecnólogo como  Bilinkis espera eliminar la pobreza generando incentivos para exportar capitales que puestos a producir en otras jurisdicciones no tendrían el mismo destino "redistributivo" que él propone? 

Notas como éstas son increíblemente perjudiciales y promueven la acromegalia del estado interventor, corrupto e ineficiente, que -probadamente- en la historia moderna, desde su creación, no ha logrado nunca crear riqueza, aumentarla, extinguir la pobreza y hacer todo eso... con eficiencia.

Notas como éstas trasuntan un definido criterio moral, una concepción ética sobre el otro, sobre los "pobres". Para Bilinki, y cientos de ¿bienintencionados? como él, el "pobre" es un desvalido, incapáz de autogestionarse, de crear riqueza y, por supuesto, de acumularla. Para quienes adherimos a las ideas de la libertad individual, el otro, el "pobre", es un fin en sí mismo. Un ser idénticamente capáz que nosotros de crear riqueza, acumularla o malgastarla... e idénticamente capáz de afrontar las consecuencias de las decisiones tomadas.

Pero para no agotar un domingo de agradable temperatura y disfrutado en familia, lo invito al tecnólogo y emprendedor Bilinki, y a quienes lean este post, a comprender un poco más sobre la disyuntiva que planteo en este post, escuchando a los "grandes" en este video https://www.youtube.com/watch?v=IX_0mgW5Fus&t=524s



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